Pues esto mismo le ha pasado a Tony, un soldado que ha vuelto a casa después de pasar unos meses en Irak. Los comentarios de unos amigos le hicieron sospechar que su mujer le era infiel.
No sabemos si por casualidad o para confirmar, el indignado marido encendió su Wii para comprobar los avatares y allí encontró un avatar masculino que no estaba allí antes de irse a Irak. El soldado consultó el calendario para ver cuando habia estado jugando este avatar y confirmó sus sospechas, este desconocido había pasado bastantes horas jugando a los bolos.

Aunque no son pruebas definitivas, Tony está seguro de qué noches pasó el desconocido en su casa y ya ha pedido el divorcio. Mi pregunta es: ¿quién se quedará con la Wii? Las consolas ya eran motivo de divorcio, pero ahora además sirven como “prueba del delito”.
Actualización: Más información sobre el pobre Tony en el blog de ecetia.
Via 20minutos.es









QUE TONTO